

No es por si caballerosidad que lo amo; no, no es eso.
Me ha lastimado, pero no lo culpo. Es una peculiaridad de su sexo, pienso, y él no hizo su sexo.
Por supuesto que
yo no lo hubiese lastimado, antes muerta; pero eso también es una peculiaridad de mi sexo de la que no voy a sacar ventaja, porque yo no hice mi sexo.
Entonces, ¿por qué es que lo amo? Sencillamente porque es masculino, pienso.
En el fondo es bueno, y lo amo por eso, pero podría amarlo aun cuando no lo fuera. Si me golpeara y abusara de mí, seguiría amándolo. Lo sé. Es una cuestión de sexo, pienso.
Es fuerte y apuesto, y lo amo por eso, y lo admiro y estoy orgullosa de él, pero podría amarlo sin esas cualidades. Si fuese simple lo amaría; si estuviese estropeado lo amaría; y trabajaría por él, y sería esclava por él, y rogaría por él, y velaría junto a su cama hasta morir.
Sí, pienso que lo amo simplemente porque no es mío y es masculino. No hay otra razón, supongo. Y por eso pienso que es como dije al principio: que
esta clase de amor no es el resultado de la razón y de las estadísticas. Sólo llega –nadie sabe de dónde– y no se puede explicar. Y no necesita serlo.
Eso es lo que pienso. Pero sólo soy una chica, y la primera que ha analizado la cuestión, y puede ser que en mi ignorancia e inexperiencia no lo haya hecho bien.