
En el planeta “Ilusión” no hay desencuentros ni despedidas.
Todos llegan para quedarse.
Todos te abrazan, sonrientes.
Todos te necesitan y te quieren.
Leen en tu frente lo que estás pensando; no hay que explicarles nada... y podés recostar tu cabeza en su hombro... y él se queda quieto, así te dormís y el sueño disuelve el diamante perfecto del dolor.
Cuando en el planeta “Ilusión” es de noche, él ya te está esperando en la cama para dormir abrazados.
El, que jamás te dijo que necesitaba un tiempo para poner sus ideas en orden...
Él, que cada vez que estabas por dejar de quererlo, aparecía un ratito con promesas y al día siguiente barría sus huellas para que no supieras a dónde se había ido... No... no es así... lo que pasa es que me estoy confundiendo. No es fácil llorar en un planeta y que tus lágrimas hagan brotar las rosas en el otro. Que en un planeta te amen y en el otro...
Pero no puedo cambiar las cosas; fundir los dos planetas. Sé que manteniendo este orden de dicha y de dolor, sin mezclarlos, podré sobrevivir, como todos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario